Municipales’19 – Manuel Reyes, Partido Popular

El candidato que encabeza la lista del Partido Popular (PP) es Manuel Reyes.

Nació en Barcelona en 1976. Es padre de una hija. Licenciado en Derecho y en Administración y Dirección de Empresas por la UOC, diplomado en Ciencias Empresariales (UOC) e ingeniero técnico de Telecomunicación (URL), también es master en Asesoría Fiscal y Dirección Tributaria (EAE-UPC), y ha realizado un programa en Liderazgo de la Gestión Pública (IESE). Ha trabajado tanto para la administración pública como para empresas privadas, en diferentes ámbitos y sectores como la consultoría, la banca o la industria siderúrgica. Es concejal en Castelldefels desde 2007. Entre 2011 y 2015 fue alcalde. De 2012 a 2015 fue diputado en el Parlamento de Cataluña. Es vicesecretario de Acción Municipal del PP en Cataluña. Durante el mandato 2015-2019 ha sido concejal y diputado en la Diputación de Barcelona.

A continuación, un extracto de la entrevista, cuyo vídeo puede ver en su integridad.

— ¿Qué es lo primero que haría si fuera de nuevo alcalde de Castelldefels?

— Lo primero que voy a hacer es dormir poco, porque son muchas cosas las que queremos implementar y a las que nos hemos comprometido. Por ejemplo, la seguridad. Yo creo que es fundamental. O el empleo: me sorprendía que en el debate del otro día en Radio Castelldefels nadie hablaba de empleo, como si no fuera una preocupación para los vecinos. Pues para mí sí que lo es, y una de las más importantes. Porque una ciudad que dice que su prioridad son las personas… pues para que las personas se desarrollen tienen que tener un puesto de trabajo. Yo quiero que esas 2.700 personas que no tienen un empleo hoy en Castelldefels tengan una oportunidad. Vamos a centrarnos en que lo consigan. También hemos prometido diferentes obras, como recuperar el doble sentido de circulación en la avenida de la Pineda, que con un coste mínimo de pintura se puede hacer fácilmente. Dormiremos poco porque trabajaremos mucho.

— ¿Qué película le ha hecho llorar?

— Por ejemplo, «Ghost». Es una película muy romántica, sensiblona… Tiene ya sus años, pero no hace mucho que la vi, y te choca.

— ¿Qué es en lo primero que se fija cuando conoce a alguien?

— En la expresión de la cara. Dicen que la cara es el reflejo del alma. Ver cómo te mira la gente te hace intuir por dónde van a ir las cosas.

— ¿Qué hay que hacer para conquistarle?

— Estoy más que conquistado. En su día, era con alegría y simpatía.

— ¿Cuál de los siete pecados capitales comete con más frecuencia? ¿Lujuria, ira, soberbia, envidia, avaricia, pereza, gula?

— Yo creo que de lo más que puedo llegar a pecar es de algún exceso comiendo. A veces uno no cuida demasiado la dieta y como luego no tenga tiempo para ir a correr… Hace poco fue mi cumpleaños, y yo siempre digo que lo que pesan son los kilos, no los años.

— ¿Cuál es el último concierto de música al que ha asistido?

— La semana pasada fui a ver a Pablo Alborán, a Barcelona. Me encanta, lo he ido a ver en reiteradas ocasiones. Es un artistazo: toca el piano, toca la guitarra, los bongos. Lo hace muy bien.

— Y, cuando tiene un día malo, ¿qué canción, qué artista le levanta el ánimo?

— Suelo poner música animada. Una de las que me gusta mucho es «Vente pa’ca», de Ricky Martin. Siempre pienso: «vente pa’Castelldefels».

— Le entristece, le pone de mal humor…

— Me entristece ver que hay gente trepa que por una silla hace cualquier cosa, y que no tiene principios. Me provoca una mezcla de tristeza y mal humor. En política parece que vale todo, y todo no vale. La gente tiene que estar preparada, tiene que ser responsable, comprometida. Que la ambición, si vas de frente, es razonable. Pero la deslealtad y el engañar a la gente a cualquier precio… no todo vale. Y eso, habitualmente, es más fácil encontrarlo en la casa propia que en la ajena.

— ¿Qué es lo que no haría nunca por amor?

— Supongo que matar a alguien. No lo haría.

— Aprovecha los momentos de soledad para…

— Para pensar. Son aquellos momentos en los que puedes estar tranquilo, relajado, puedes estar un rato corriendo, evadiéndote… planteándote tus cosas. Creo que estar solo ayuda mucho a pensar

— ¿Qué libro volvería a releer?

— Un libro que, de hecho, ya he releído: la «Odisea». Creo que ver las pericias de hace dos mil años o más es fácil de adaptar al siglo XXI, y pensar que hay muchos Ulises, muchas odiseas, luchando contra todo en esta vida.

— ¿Qué espacio o rincón de Castelldefels le trae un buen recuerdo, y por qué?

— Son muchos. Me encanta la montaña; de hecho, cuando vine a vivir a Castelldefels mi primer barrio fue el Poal. Hay muchos rincones: el centro es precioso, el Castillo, la playa… Si tuviera que elegir solo uno, la playa. La estatua de Lorenzo Quinn fue un momento muy bonito, cuando peleamos para conseguir un proyecto cultural en nuestra ciudad, y sin coste para el Ayuntamiento, o con un coste mínimo. Toda aquella zona, ese paseo Marítimo, que en su tercera fase quedó espléndido, me evoca buenos recuerdos.

— Señale una virtud y un defecto de Castelldefels.

— ¿La virtud? Tenemos un emplazamiento fantástico, por la playa, por el clima, por el parque natural, por el Canal Olímpico, por la universidad, y, sobre todo, por su gente. Es lo más positivo; la mayor virtud es la gente de Castelldefels. ¿Y el defecto? Pues quizá que hemos crecido de manera un poco atolondrada. Es una ciudad dividida, fragmentada, con tres infraestructuras que nos parten por completo, la autovía, la autopista y la vía del tren… Y en los últimos cuarenta años no se ha sabido buscar soluciones sensatas y razonables para que esa ciudad, que estaba creciendo en esos momentos, lo hiciera cohesionada, de manera que tenemos muros que dividen barrios que están uno enfrente del otro.

 
 
Ajuntament de Castelldefels
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